Acaso más que los refranes, los insultos son lo primero que se aprende de una lengua, ya se sabe: son una joya cultural, claro, pero por qué averígüelo Vargas (o un psicoanalista). ¡Y qué divertido es comparar la capacidad «insultadora» de cada idioma! Personalmente, creo que sólo se puede disparar con ganas y gusto en español y, si eso, en italiano, porque otros se pasan de suaves (francés) o tienen la dureza de serie (alemán). Pero soy juez y parte, lo sé. Menos placer da ver este tipo de lenguaje en ámbitos públicos como el congreso, que tendría que mantener un cierto decoro. Ahora, ya que se ponen, que sea con conocimiento , elegancia y variedad. De hecho, les propongo...
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