El pasado mes de septiembre, el Ministerio de Trabajo anunció que tiene la intención de reforzar el registro horario obligatorio para que las empresas reflejen las jornadas reales de sus empleados. Según el Gobierno, muchas horas extra siguen sin pagarse ni cotizarse, y un control más estricto puede ser más útil que una rebaja legal de la jornada. Lógicamente, las opiniones respecto a esta medida están lejos de ser unánimes, y no son pocos los que cuestionan su viabilidad, su impacto en la productividad y el riesgo de generar más burocracia sin resolver el problema de fondo. Una de las voces más conocidas que ha intervenido en el debate es la de José Elías, fundador y CEO de Audax, muy activo en redes sociales y habitual en podcasts sobre finanzas y emprendimiento. En una publicación reciente en su cuenta de X, el empresario español ha criticado con dureza el enfoque del Gobierno y ha asegurado que limitar las horas extra «solo empobrece a la gente», defendiendo que cada trabajador debería poder decidir cuántas horas quiere trabajar. Elías argumenta que las horas extra no son un abuso en sí mismas, sino una herramienta que permite a muchos empleados ganar más dinero cuando lo necesitan. Según explica, si las horas se pagan como corresponde, «al trabajador le interesa», porque se retribuyen a un precio mayor y suponen un ingreso adicional importante. Lo innegociable, eso sí, es que todas se registren y todas se cobren, pero no que se limiten por norma general. También señala que muchos debates ignoran cómo funciona realmente una empresa. Pone como ejemplo el montaje de stands para ferias. Si el evento empieza al día siguiente y falta medio trabajo por terminar, «¿qué haces?», plantea. En esos casos, sostiene, irse a casa porque la jornada ha terminado no es una opción. Por eso, asegura que prohibir o restringir su uso solo perjudicaría tanto a los empleados, que dejarían de ingresar un extra, como a los negocios que dependen de estas puntas de trabajo. En su opinión, la solución pasa por garantizar el registro y el pago íntegro, no por vetar que la gente trabaje más.