Europa ante la IA: el aviso del BCE para 2025 que esconde un dato clave
El discurso de Christine Lagarde, disponible en la web del Banco Central Europeo, sonó a aviso preventivo más que a análisis técnico. La presidenta del BCE recordó que la UE no puede permitirse repetir el retraso que ya sufrió con la revolución digital de los años 2000. Para reforzarlo, citó dos cifras concretas: Estados Unidos acumula más del 40% de la inversión mundial en IA y China ronda el 30%, mientras que Europa permanece por debajo del 15%, según estimaciones de Eurostat.
En los pasillos de Bruselas, explican funcionarios comunitarios, se comenta que la IA Act se diseñó en un tiempo político distinto, cuando el debate giraba más en torno al riesgo que en torno a la productividad. Pero el giro geoeconómico de 2025, marcado por la carrera entre Washington y Pekín, ha obligado a la Comisión a plantear un alivio regulatorio urgente. En ese clima, Lagarde no desveló la incógnita clave, aunque sí deslizó que la “ola de adopción” puede pasar por encima del continente si no actúa de manera decidida.
El dato que preocupa al BCE: Europa pierde productividad frente a EE.UU. y China
| Variable | Valor | Fecha | Fuente |
|---|---|---|---|
| Brecha de productividad UE–EE.UU. | -13,4% | 2024 | Eurostat |
Ese es el dato que Lagarde no pronunció, pero que en Fráncfort dan por decisivo: la productividad europea se ha quedado un 13,4% por detrás de la estadounidense. En palabras de un informe interno del BCE de marzo de 2025, “la incorporación lenta de tecnologías de automatización y modelos de IA generativa está erosionando la capacidad de crecimiento potencial de la eurozona”.
Para entender la magnitud, basta un ejemplo cotidiano. Una consultora española que opera en Madrid asegura que un proyecto interno que antes necesitaba 200 horas humanas ahora se resuelve en 140 gracias a modelos de IA. En cambio, firmas alemanas y francesas que aún operan con marcos normativos más restrictivos reportan caídas de eficiencia. “La regulación no puede ignorar la velocidad tecnológica”, escribía la Comisión en un borrador publicado el 12 de noviembre de 2025.
Los obstáculos: burocracia, fragmentación y un mercado digital incompleto
La Unión Europea ha anunciado medidas urgentes para reducir la carga regulatoria en IA. Pero los economistas del Instituto Bruegel recuerdan tres frenos estructurales:
- Fragmentación normativa: 27 marcos nacionales, distintos umbrales de riesgo y requisitos de auditoría duplicados.
- Lentitud en permisos: startups tecnológicas españolas cifran en 8-12 meses la aprobación de pruebas piloto con datos reales.
- Déficit de cómputo: Europa aporta solo el 10% de la capacidad mundial de supercomputación, frente al 60% de EE.UU.
Un experto de la Universidad de Tilburg lo resumió con ironía: “El Viejo Continente no solo regula tarde, sino que regula más que nadie”. Esta frase, incluida en un documento académico de octubre de 2024, circula ahora entre eurodiputados que preparan una revisión exprés del marco de datos industriales.
Por qué importa: la IA será el motor de los salarios y el empleo en 2025-2030
El Banco de España lleva meses insistiendo en ello. Su informe de otoño señala que cada punto de digitalización avanzada se correlaciona con un aumento del 0,4% en salarios medios. La OCDE coincide: los sectores con mayor adopción de IA generativa registran menor rotación y mayor estabilidad laboral.
En las empresas españolas, los ejemplos empiezan a multiplicarse. En una oficina de Valencia, el responsable de una pyme de logística explicaba —mientras sonaba el clásico olor a café recalentado de media tarde— que la IA ya está reduciendo errores de planificación un 27%. No son cifras deslumbrantes, pero sí consistentes.
Aun así, el retraso europeo amenaza con amplificar la brecha salarial. Según Eurostat, la UE crece a un ritmo de productividad del 0,8% anual, mientras que Estados Unidos supera el 2,1%. De mantenerse así, la diferencia acumulada en cinco años sería equivalente a perder casi medio punto del PIB potencial.
¿Puede Europa reaccionar a tiempo? Tres escenarios para 2026
1. Escenario de aceleración regulatoria
La Comisión aprueba un paquete de simplificación de la IA Act y lanza incentivos para clouds públicas soberanas. Los analistas sitúan este escenario con un 45% de probabilidad.
2. Escenario intermedio
El BCE sigue presionando, pero los países mantienen ritmos desiguales. Se estabiliza la brecha, pero no se cierra. Probabilidad estimada: 35%.
3. Escenario de estancamiento
La regulación no cambia y Europa continúa perdiendo cuota tecnológica frente a EE.UU. y China. Probabilidad: 20%.
Lagarde, por su parte, dejó una frase que ya citan los analistas. “No podemos permitirnos repetir el error de la década de 2000”, dijo en referencia al retraso europeo en internet. Sus palabras recuerdan al aviso de Mario Draghi en 2012, cuando afirmaba que la arquitectura económica europea debía modernizarse si quería competir globalmente.
Las próximas semanas serán decisivas. Bruselas quiere presentar su propuesta final antes de fin de año y los mercados esperan un mensaje claro: o Europa reduce obstáculos para la IA o la economía del continente seguirá deslizándose hacia una zona de baja productividad estructural.