Disculpen el escatológico título. No lean esto si acaban de desayunar. Aunque también les recomiendo que se curtan la mucosa gástrica porque el concepto se atisba como monotemático de lo que se nos viene encima, nunca mejor dicho. Decíamos antier: «Todo se hace irrespirable premeditadamente, porque Sánchez y su Gobierno tienen la inmundicia al límite de la boca y necesitan el caos total. A partir de ahora harán que absolutamente todo sea una mierda...» Y no se había condenado todavía al fiscal general, que ayer «dimitía» tras saberse inhabilitado. Desde entonces, hemos visto a un presidente del Gobierno discrepar de una sentencia que nadie conoce, e indicar el camino del Tribunal Constitucional en sus ya habituales laborales de casación, donde...
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