El milagro no se concretó y la Copa Davis del pueblo se la llevó Italia, otro equipo de secundarios que dejó a España a las puertas de su séptima Ensaladera. No hubo gloria ni épica en el epílogo para Carreño, Munar, Granollers y Martínez, los cuatro magníficos capitaneados por David Ferrer que convirtieron su paso por la fase final de Bolonia en una colosal aventura entre amigos. España, que había ganado en cuartos a la República Checa y a Alemania en semifinales, chocó en la ronda decisiva con la anfitriona, que se hizo fuerte en el SuperTennis Arena, arropada por 10.000 compatriotas, para sumar su tercer título consecutivo, algo inédito en el torneo durante los últimos 50 años. Tal vez...
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