Tanto
España como
Catalunya atraviesan un momento político marcado por un
clima de tensión y una fuerte división entre partidos, tanto a nivel estatal como autonómico. Mientras que hace unos años en territorio catalán el debate público giraba en torno al
independentismo, ahora lo hace sobre la
inseguridad y la
crisis de la vivienda, dos problemas que los ciudadanos sitúan desde hace meses como sus principales preocupaciones.
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