Una plácida mañana de sábado otoñal; un grato vagar paseando el perro por las calles del barrio; el impagable gozo de respirar el aire fresco de esas horas calmas del día. A lo lejos, un rumor que cuesta descifrar. Se trata, sin duda, de una voz; la voz de alguien que dice algo. De inicio, no doblega la indiferencia del absorto caminante, pero no tardará en hacerlo. En una secuencia sinuosa, el rumor, cual la tormenta, se va aproximando. A medida que lo hace, la voz cobra nitidez y adquiere una sonoridad metálica; ahora sí llama la atención. Lo que sea está ya a la vuelta de la esquina. Sus ecos resuenan en la pared donde el perro husmea algo...
Ver Más