Valls (Tarragona): el origen oculto de la primera calçotada que marcó una tradición
El invierno en Valls tiene un tipo de fragancia que no se confunde con ninguna otra: madera encendida, humo blanco y la dulzura ligera del calçot recién tostado. Es fácil pensar que esta escena ha existido siempre. Pero la tradición es relativamente reciente si se compara con otros rituales de la cocina catalana. Las fuentes recogidas por el Turismo de Valls sitúan su origen a caballo entre los siglos XIX y XX, en un momento de cambios agrícolas y de hábitos culinarios.
Según recoge el medio catalán Modernet Digital, el Calçofest se ha consolidado como uno de los eventos gastronómicos y musicales de referencia en Valls, combinando tradición del calçot y programación contemporánea. En su crónica detallada, el diario describe cómo la presencia de Cal Cesc y la organización logística del festival han reforzado el vínculo entre la ciudad y su identidad culinaria. La pieza completa puede consultarse en Modernet Digital.
Antes de conocer a su protagonista, conviene observar el contexto: inviernos fríos, huertas cuidadas con precisión y una variedad local de cebolla —la que más tarde sería reconocida como Calçot de Valls— que crecía bajo tierra en capas blancas y alargadas. El producto existía, pero faltaba encontrar la manera de convertirlo en algo más que un acompañamiento del día a día.
Valls: por qué su origen sigue generando interés
Es aquí donde aparece la figura del “Xat de Benaiges”, un vecino de Valls cuya identidad completa se ha perdido con el tiempo. Según relatan crónicas locales, fue él quien probó por primera vez a asar aquellas cebollas tiernas directamente sobre llama viva y comerlas con una salsa improvisada que, con los años, evolucionaría hacia el romesco actual. Ese gesto cotidiano —tostar, pelar y comer al momento— es considerado por historiadores locales como la primera calçotada moderna.
| Periodo de origen | Finales del s. XIX – inicio del s. XX |
| Protagonista | Xat de Benaiges |
| Lugar | Valls (Alt Camp) |
| Primer ritual | Cebolla tierna a la llama viva, consumida de pie entre amistades |
Qué ver y hacer en Valls para entender la tradición
Para comprender por qué la calçotada creció de forma tan rápida, basta con recorrer Valls entre enero y marzo. El Pati, la plaza de l’Oli y las calles del centro se llenan de carteles de menú y de productores que llegan con los manojos recién sacados de la tierra. La Gran Fiesta de la Calçotada, que cada año atrae a miles de visitantes, resume las claves del fenómeno: concursos de comer calçots, demostraciones culinarias y presencia de agricultores que explican cómo se “acalzan” varias veces para obtener su longitud característica.
- Plaza del Pati: degustaciones y exhibiciones públicas.
- Ruta urbana del calçot: un recorrido por puntos históricos de la tradición.
- Cooperativa Agrícola de Valls: venta directa de producto con DO.
- Masías del entorno: el escenario original de las primeras calçotadas.
Cómo llegar y dónde aparcar
Valls se encuentra a 20 minutos de Tarragona y a poco más de una hora de Barcelona. Se accede por la AP-2, la C-37 y la red secundaria del Alt Camp. El Ayuntamiento recomienda utilizar los aparcamientos perimetrales en los días de máxima afluencia, especialmente coincidiendo con eventos gastronómicos.
El centro es compacto y se recorre a pie sin dificultad. En jornadas festivas, se habilitan señalizaciones adicionales y, en ocasiones, refuerzos de transporte público.
Cuándo ir y consejos
La temporada oficial del Calçot de Valls (amparado por la IGP correspondiente) abarca de noviembre a abril. El periodo de mayor calidad suele ir de enero a marzo, cuando la maduración es más homogénea. Las condiciones meteorológicas —según datos habituales de AEMET para el Alt Camp— influyen directamente en la textura y la dulzura del producto.
- Reservar con antelación en masías tradicionales.
- Evitar horas punta alrededor de las 13:00.
- Ropa adecuada, dado que el consumo sigue siendo en buena parte al aire libre.
- Asumir la tradición de comer de pie, un gesto que remite al origen popular del ritual.
Datos prácticos & mapa
La producción regulada del calçot se concentra en cuatro comarcas: Alt Camp, Baix Camp, Tarragonès y Baix Penedès. Esto explica la presencia de campos blanqueados durante el invierno y de cuadrillas trabajando en la técnica del “acalzamiento”, clave para la longitud del producto.
El mapa municipal de la ruta del calçot puede consultarse en la Oficina de Turismo de Valls y en los puntos informativos del centro.
Cerca de Valls
Localidades próximas como Montblanc, las Montañas de Prades o el entorno del río Francolí permiten completar la visita con patrimonio medieval y espacios naturales. En los últimos años, la tradición ha encontrado nuevos escenarios contemporáneos, como el Calçofest, un evento que combina gastronomía y música y que ha contribuido a proyectar la identidad local más allá de la calçotada clásica.
Un siglo después del gesto del Xat de Benaiges, la calçotada sigue siendo un ritual social, económico y cultural que define el invierno en Valls. Quien visite la ciudad en temporada encontrará el mismo olor de brasa que lo inició todo y un calendario que mantiene viva la tradición sin renunciar a su evolución.