El viernes, ante más de 17.000 espectadores en el estadio Gran Canaria, se produjo un hecho que sólo el tiempo dirá si es anecdótico o el inicio de una brillante carrera en el fútbol profesional. Corría el minuto 79 y el Albacete Balompié perdía 2-1 frente a la Unión Deportiva Las Palmas cuando el entrenador del cuadro manchego, Alberto González, decidió meter en el campo a Alberto Morientes Palencia en sustitución de Dani Escriche. El marcador no se movería, aunque el canterano de 19 años se vio involucrado en un posible penalti, revisado y descartado por el VAR. El propio González diría después en rueda de prensa: «No lo incluimos en la convocatoria de relleno. Y nos ha dado frescura, intensidad, nos dio claridad, porque Dani estaba fatigado. Una pena que no haya materializado sus ocasiones». Alberto Morientes es, en efecto, sobrino de Fernando Morientes , uno de los grandes delanteros españoles de las últimas décadas, quien también se estrenó en la elite con el 'Alba'. En su caso lo hizo el 7 de noviembre de 1993, con 17 años, en una derrota contra el CD Tenerife (2-3). El uruguayo Víctor Espárrago le dio la alternativa en Primera división y esa temporada Fernando aún jugaría otro partido con los mayores. Al año siguiente, tras asentarse con 20 partidos y cinco goles, fue vendido al Real Zaragoza, entonces en la aristocracia, previo pago de 350 millones de pesetas -2,1 millones de euros-, y el resto es historia: más tarde fue al Real Madrid y a la selección. Fernando era un 'killer' del área, mientras que su sobrino se mueve por todo el frente de ataque. También criado en la toledana Sonseca, Alberto se hinchó a marcar goles con los juveniles del Albacete, casi 60 en tres cursos. Y esta temporada ha dado el salto al filial, con unos registros de diez partidos y tres goles frente a Marchamalo, Cazalegas y La Solana, donde el pasado domingo su solitario tanto al final de un choque que presenciaron unos pocos cientos de personas dio los tres puntos. Nada que ver con lo de Gran Canaria.