A mí, la Paqui, me parece elemento fundamental en el entremés de los de la banda del Peugeot. No por imprescindible papel intelectual, ni por función logística, ni siquiera meramente instrumental; por inexcusable y esencial labor simbólica: la Paqui es rabioso costumbrismo patrio, folclore castizo, simbolismo etnográfico. A este sainete le faltaba el sello España, ser digno de representarse en un corral de comedias. Entre tanta Jésica y tanta Claudia, tanta Andrea y tanta Nicole, urgía una Paqui con mechas (también me habría servido una Amparo o una Maricarmen, pero mejor una Paqui), de cadera generosa, a la que conozcan todas las dependientas de El Corte Inglés. La Paqui es de peluquería una vez a la semana (cortar y marcar),...
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