El
Wolverhampton Wanderers estrenaba entrenador en la duodécima jornada de la
Premier League tras haber sumado únicamente dos puntos en las primeras once fechas del campeonato.
Rob Edwards, exjugador y exentrenador interino de los ‘wolves’, buscaba remontar una situación dramática que mantiene al club en la última posición de la tabla. Enfrente estaba un
Crystal Palace lanzado hacia puestos europeos: décimo clasificado y a solo dos puntos de una zona Champions tan apretada como emocionante.
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