El nombre de María Cristina del Pino Segura resultará desconocido para los más jóvenes. Incluso para los no tanto, si no va acompañado de su apodo artístico, «Pinito del Oro» . Trapecista excepcional, a su dominio de la técnica unía una valentía casi suicida: actuaba sin red a catorce metros de altura. Tuvo tres caídas que amenazaron su vida, pero más por sarcasmo que por ironías de la vida, falleció tras un tropiezo doméstico ya octogenaria. El riguroso informe que Mateo González ofrecía anteayer en estas páginas de la situación económica del Real Betis , se asemeja al peligro que afrontaba en su espectáculo la artista isleña, con la diferencia de que, al menos por ahora, cuenta con una red...
Ver Más