Todos hemos sentido esa mezcla de
emoción y tensión al estar cerca de alguien que nos gusta. El corazón late más rápido, las manos se enfrían y, de repente,
parece que nuestra mente se queda en blanco. Es una sensación común y perfectamente humana, pero puede llegar a bloquear incluso los gestos más naturales.
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