España se aferró a un torbellino para seguir soñando con ganar una nueva Copa Davis. En el peor momento del día, cuando más pesaba la repentina ausencia de Carlos Alcaraz y el drama sobrevolaba el SuperTennis Arena de Bolonia, apareció un superlativo Jaume Munar para recordar lo que significa el famoso gen competitivo español. Pablo Carreño había perdido en el estreno ante Jakub Mensik y las opciones de continuidad pasaban, en primer lugar, porque Munar venciese al siempre amenazante Jiri Lehecka. El mallorquín no solo venció, sino que pasó por encima del número uno checo y dejó la bola dada para que Marcel Granollers y Pedro Martínez remataran en el dobles el pase a las semifinales en un partido angustioso....
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