Hace no mucho, un escritor me contó que su hijo estudia en un campus norteamericano y que su compañero de cuarto estaba ennoviado con una inteligencia artificial . El chico llevaba ya más de un año de relación con un chatbot cuando la aplicación que lo generaba cerró. La moza virtual desapareció y eso le provocó una depresión. Al preguntarle su padre cómo había podido tomarse en serio un noviazgo con una simple simulación de la inteligencia humana, su hijo le dio una respuesta que le inquietó: ¿qué diferencia hay entre lo virtual y lo real si ambas cosas se experimentan del mismo modo ? La objeción apunta a un tema clásico de la filosofía: que lo real es, en...
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