En la madrileña Gran Vía, inmortalizada por Chueca y Valverde en una zarzuela, el chulapo Salvador Illa, aquel ministro filiforme que nos amenizó la peste con su estilo de enterrador de Lucky Luke, ha colgado una lona con su idea de la democracia al estilo como Laporta colgó una pancarta con su careto de Jake LaMotta crepuscular al lado del Bernabéu o como Lutero colgó las '95 Tesis' en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg. «Poder posar un anunci en català enmig de la Gran Via», es el silogismo de Illa en la pancarta, con sabor a Miquel Martí i Pol, y concluye: —La democracia es tu poder. Con la lona de Illa en la Gran Vía...
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