Me encanta la determinación con que los necios se arrojan contra lo que detestan, pues así sólo fortalecen todo lo que abominan. Y que conste que la necedad es transversal, pues nos rodean necios ateos y creyentes, progresistas y conservadores, apocalípticos e integrados. Los necios expectoran sus ocurrencias como palomas con diarrea. Por ejemplo, hace unos días una actriz comprometida exigió la «abolición de la familia tradicional», quizá pensando que recibiría el apoyo de los suyos. Sin embargo, los suyos están bajo sospecha precisamente por colocar a esposas, cuñados, hijos y hermanísimos en todo tipo de chanchullos, lo que quiere decir que la familia tradicional está más fuerte que nunca, pues hasta las bases más revolucionarias ya votan a favor...
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