Gazi Jalidov (30 años) habla como golpea y se mueve en el ring. No es un hombre de muchas palabras, pero sí de un vocabulario certero y directo, esculpido por la rivalidad que ha vivido sobre la lona y por los golpes que le ha dado la vida. Tuvo que huir de Rusia cuando era pequeño. Su padre estaba amenazado. Junto a su madre y cuatro hermanos iniciaron un incierto periplo por
Europa. Primero recalaron en
Alemania, después en Francia y finalmente en
España, a la edad de diez años, y nada más llegar le dijeron que habían matado a su padre. Gracias a la
Cruz Roja se instalaron en
San Sebastián y después en
La Rioja y un día descubrió el boxeo gracias a uno de sus hermanos. Ha sido bronce mundialista, diploma olímpico y recientemente campeón de España del semipesado.
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