El
Estadi Olímpic Lluís Companys fue testigo este martes del
Catalunya-Palestina (2-1), un partido que traspasó las fronteras del deporte. El resultado era lo de menos en una tarde-noche con un ambiente festivo en la que el fútbol fue una herramienta de convivencia, respeto y hermandad entre pueblos. 30.081 personas decidieron subir a
Montjuïc en un amistoso benéfico en el que todo el dinero recaudado se destinará íntegramente a dar respuesta a las necesidades del pueblo palestino.
Uno que no se quiso perder esta cita fue el entrenador del Barcelona, Hansi Flick, que estuvo presente en las gradas del Olímpic viendo a
Marc Bernal, el único futbolista azulgrana convocado.
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