Pedro Acosta tiene entre ceja y ceja dar el salto de calidad en 2026 que le permita, al fin, ganar una carrera de MotoGP y poder luchar de tú a tú contra las
Ducati y contra las
Aprilia para ser campeón del mundo. Por eso mismo, el español no puede ser más exigente con
KTM, marca con la que acaba contrato el año que viene y, si no hay mejoras, seguramente será la hora de separar sus caminos.
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