Cincuenta años después de la muerte de Francisco Franco, el 20 de noviembre continúa siendo una fecha cargada de significados y contradicciones. Para una parte del país permanece asociada al recuerdo del final de una dictadura que marcó a varias generaciones; para otros, sigue siendo un símbolo envuelto en nostalgia o reinterpretado desde nuevas identidades políticas. A medio siglo del final del franquismo, las voces que vivieron aquel día conviven con una parte de la juventud que, sin memoria directa, ha reactivado simbologías y discursos que parecían relegados a los libros de historia, y que justifican la dictadura, aunque públicamente prefieran mantenerse en el anonimato.