Cuando Sánchez suspendió cinco días la presidencia del Gobierno, con empleo y sueldo, sabía que su mujer era investigada por la Justicia desde una semana antes. Esa fue la causa. Sostenía que esto era un ataque gravísimo, sin precedentes, y necesitaba reflexionar junto a ella . Siempre se podrá especular sobre la verdadera razón: tomarse cinco días para calcular si los indicios eran irreparables; calcular si podían defenderse mejor desde dentro o saltando por la borda; asegurarse la fidelidad perruna del partido sin disidencias, como de hecho sucedió, imponiendo una sumisión ciega al Amado Líder… Sólo Sánchez podría contar la verdad, pero no tiene costumbre. Hay, no obstante, algo seguro: a partir de ahí, el sanchismo se lanza a un...
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