EN otro de sus famosos viernes andaluces, en este caso el último, en Sevilla, María Jesús Montero no quiso desautorizar a su portavoz en el Parlamento andaluz, María Márquez, por haber llamado el día antes a Juanma Moreno «facha» y «machirulo»; un alarde de finura y estilo retórico muy a la altura de la diputada onubense, todo sea dicho y teniendo en cuenta cómo están siendo sus alocuciones. Preguntada por ABC, la vicepresidenta del Gobierno evitó la autocríticaabierta, casi como era de esperar, pero sí deslizó, al menos, cierta intención de llamar a la calma y a un grado más de moderaciónen la vida pública. Usando un genérico un tanto apocado, sí reclamó rebajar el nivel de tensión lingüística y...
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