Carlos Mazón es un cadáver político. Bien está. Ya se sabe que en política no sólo hay que ser. También hay que parecer. Y el aún presidente valenciano -en funciones- ni fue ni pareció. Que se lo digan a Rocío Hernández, la ex consejera de Sanidad de esta nuestra Andalucía, que maldita la culpa directa que tuvo en el error de los cribados. Pero que ha tenido que volver a su vida anterior. Y maldita también la hora en la que aceptó meterse en política, imagino que pensará. El caso es que Mazón, por más que trate de justificar su actuación aquel fatídico día, hace mucho tiempo que debió dejar de ser el máximo representante político de los valencianos. La...
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