Las secuelas tras enfermar de Covid llevaron a que el Instituto Nacional de la Seguridad Social reconociese a una comercial de Tarragona la incapacidad permanente total en noviembre de 2021. Entre otras, migrañas de alta frecuencia resistentes al tratamiento. Dos años más tarde, la mujer solicitó que se le reconociese la absoluta, pero su reclamación se desestimó y, una vez agotada la vía administrativa, decidió acudir a los tribunales. Los especialistas de la Seguridad Social la evaluaban cada año, y así determinaron que no era apta para seguir en su puesto de trabajo hasta que, un mes antes del juicio, tras una revisión, determinaron que había mejorado y debía reincorporarse, dejando así esta de recibir la preceptiva pensión fijada. Ahora,...
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