Leo a alguien que ha leído a otro que dice que uno ha dicho por ahí que las bibliotecas privadas son una aberración, que se trata de estúpido coleccionismo. Me viene a la cabeza inmediatamente el momento en el que Nick Carraway, en la novela de Francis Scott Fitzgerald, entra por azar en la biblioteca de Gatsby («gótica, de techos altos y paredes recubiertas de roble inglés tallado, probablemente transportada completa desde alguna ruina de ultramar») y encuentra en ella a un tipo observando absorto los estantes llenos de libros. «Son de verdad», le dice. Siempre pienso en esa escena (página 31 en la edición que yo tengo) cuando se habla de bibliotecas. Es muy probable que la misma cara...
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