Dinamarca, con el azulgrana
Andreas Christensen los 90 minutos, sufrió un inesperado tropiezo ante la débil
Bielorrusia en el Parken de Copenhague (2-2) y el resbalón le puede costar muy caro ya que se jugará la clasificación directa para el Mundial 2026 el martes en un partido a cara o cruz contra Escocia en el Hampden Park de Glasgow.
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