Cada partido es un reto para
Pere Romeu y su cuerpo técnico. Y no por la obligación de sumar tres puntos o por tener que hacerlo mediante un fútbol arrollador. Lo es, sobre todo, a la hora de prepararse. El staff tiene doble trabajo: analizar las fortalezas y debilidades del rival y, al mismo tiempo, imaginar qué cambiarán contra ellas. Un ejercicio, el segundo, de pura intuición, pero que también se trabaja y perfila. Un equipo puede llegar practicando un tipo de juego y cambiarlo radicalmente contra el
Barça para protegerse. Todo el análisis de la semana puede quedar en nada.
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