Hoy en día
no hay prácticamente nadie que no reciba, casi a diario,
llamadas comerciales inesperadas, intentos de estafa telefónica o mensajes automatizados. Para muchos usuarios, la experiencia de contactar con una gran empresa se ha vuelto agotadora:
largos tiempos de espera, robots que no entienden lo que dices y la sensación constante de que resolver un simple trámite se vuelve en
algo más complejo de lo que debería ser.
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