Convivir con personas que no respetan tus momentos de descanso o tus horarios en general es de las cosas más molestas que hay. La convivencia puede convertirse en algo muy duro y que puede afectar a tu salud mental si no se ponen límites. Y mejor no hablemos de las grandes comunidades de vecinos, en las que no conoces ni al 50% de los inquilinos y ya te caen mal la mayoría.
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