Un estudio del CSIC advierte del grave coste ambiental que supone el desperdicio de frutas y hortalizas en España: entre 2018 y 2024 se tiraron más de 480.000 toneladas antes de llegar al mercado, lo que equivale a 36.000 millones de litros de agua y casi 37.000 toneladas de CO₂ emitidas, en un país que ya sufre un severo estrés hídrico