En España, prácticamente todo ingreso está sujeto a tributación, incluso ciertas ayudas o complementos públicos que puedan parecer exentos, pero no lo están. Por ejemplo, las pensiones se consideran renta y, como tal,
están dentro del ámbito del Agencia Tributaria. Eso significa que los beneficiarios pueden tener que declararlas y pagar impuestos, dependiendo de la cantidad que perciban y también de su
situación fiscal.Seguir leyendo...