Una de las últimas tendencias en el sector de los
cosméticos antiedad sorprende por
su origen: el esperma de pescados como el salmón o la trucha. Los polidesoxirribonucleótidos, conocidos simplemente como PDRN, son fragmentos del ADN de estos pescados que, una vez extraídos y purificados, obtienen
propiedades antiinflamatorias y regenerativas de la piel y los vasos sanguíneos.
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