A veces me acuerdo del ornitorrinco de Umberto Eco , símbolo de que todo puede leerse de distintas maneras. Por ejemplo, perderse en una librería es uno de los mayores placeres de la vida, pero quizá pierde encanto si uno se desorienta frente al amplio -para bien y para mal- mercado editorial de nuestro tiempo. Junto a la curiosidad, siempre sirve un capote de vez en cuanto, pero ¿cómo orientarse y de quién fiarse? Amén del buen lector que todo lo puede, habría que señalar a los críticos literarios y los profesores, que para eso están y viven - vivimos - de leer y hablar y escribir sobre lo que leemos: es una perspectiva estupenda, de buenas a primeras. Sin...
Ver Más