Aprendiendo a navegar en el carácter imprevisible de la NBA, sus fascinantes altos y sus desesperantes bajos, a
Hugo González le tocó sufrir anoche lo segundo, saliendo del letargo tras un partido entero en el banquillo pero no por mucho tiempo, sólo cuatro minutos en la amplia y prestigiosa victoria de los
Boston Celtics contra los
Cleveland Cavaliers (125-105).
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