Una decisión interna reabre viejas heridas en La Oreja de Van Gogh: sorprende su efecto
El regreso de Amaia y la fractura interna
La vuelta de Amaia Montero a La Oreja de Van Gogh ha reavivado viejas tensiones dentro del grupo. La salida temporal de Pablo Benegas, guitarrista y uno de los fundadores de la banda, se ha producido justo cuando la cantante retomaba su posición como vocalista principal. El momento elegido ha generado interpretaciones divididas.
En un comunicado oficial, el grupo señaló que Benegas no abandona definitivamente, sino que se retira para centrarse en su familia y en nuevos proyectos profesionales. Una explicación que, sin embargo, no ha evitado la polémica.
Lo que reveló Silvia Taulés en televisión
La periodista Silvia Taulés, colaboradora habitual del programa La Roca, ofreció una versión diferente a la oficial. Según indicó, la estructura empresarial del grupo —una sociedad limitada integrada por los miembros originales— ha sido clave en los movimientos recientes. “Leire nunca ha sido socia, sino empleada. Amaia sí lo era”, explicó.
Taulés añadió que “cuando Amaia se fue, Benegas no se quedó muy contento”. Este detalle, unido a su retirada justo antes del regreso de la vocalista, se ha interpretado como un gesto de desaprobación que expone a Montero a una presión mediática indeseada.
Reacciones divididas en los clubes de fans
Algunos seguidores de la formación han mostrado su malestar por cómo se ha gestionado el regreso. En redes sociales se han disuelto varios clubes de fans con mensajes de apoyo a Leire Martínez, quien ha sido la voz del grupo durante más de una década. “Ahora Leire es parte de esta familia”, afirman en sus comunicados.
El contraste entre la narrativa oficial y las declaraciones no autorizadas ha puesto en evidencia que el proceso de reunificación no ha sido tan armónico como se esperaba. Las emociones contenidas durante años parecen estar saliendo a la superficie con fuerza.
Una estructura que complica las salidas
El componente empresarial de La Oreja de Van Gogh complica la separación total de sus miembros. Tal como apuntó Taulés, Benegas no ha abandonado la sociedad limitada, lo que sugiere que mantiene voz y voto en decisiones clave. Esto genera interrogantes sobre el futuro del grupo, especialmente si las tensiones no logran resolverse a puerta cerrada.
Mientras tanto, el regreso de Amaia, lejos de convertirse en una gira nostálgica, se enfrenta a un entorno emocional y corporativo frágil. La gestión comunicativa del conflicto marcará la continuidad de esta nueva etapa.
¿Qué le espera al grupo a partir de ahora?
Desde su formación en los años noventa, La Oreja de Van Gogh ha sido una de las bandas más queridas del pop español. La combinación de voces y melodías pegadizas creó una marca reconocible que sobrevivió incluso al cambio de vocalista. Sin embargo, el contexto actual obliga a repensar si ese legado podrá mantenerse unido o si cada parte tomará un rumbo distinto.
Por ahora, el grupo continúa en activo, pero sin uno de sus miembros fundadores en el escenario. Y con una vuelta protagonizada por la incógnita más que por la celebración.
La situación, además de mediática, tiene implicaciones legales y empresariales, por lo que podría prolongarse en los próximos meses. Para seguir los movimientos del grupo y sus implicados, puede consultarse la información societaria actualizada en el Boletín Oficial del Estado.
El tiempo dirá si esta fractura es temporal o el principio de un cambio más profundo en la historia de la banda.