¿Sabías que la nueva norma Euro 7 afecta también a los coches eléctricos?
La Euro 7 más allá del escape
La normativa europea Euro 7 (Reglamento (UE) 2024/1257) entró en vigor en mayo de 2024 y establece que todos los turismos y vehículos ligeros de nueva homologación deberán cumplir nuevos estándares de emisión a partir del 29 de noviembre de 2026; y de nueva matriculación desde noviembre de 2027. Esta normativa amplía el alcance tradicional del control de emisiones a fuentes hasta ahora poco vigiladas como el desgaste de los frenos y de los neumáticos.
¿Por qué afectan los eléctricos?
Aunque los automóviles eléctricos no emiten gases contaminantes por escape, sí presentan emisiones asociadas al desgaste de componentes mecánicos. Un estudio de la University of Southampton muestra que vehículos equipados con baterías tienden a ser más pesados y generan mayor fricción en frenos y neumáticos, lo que deriva en partículas finas liberadas al ambiente.
La normativa Euro 7 impone, por primera vez, límites específicos para partículas procedentes del frenado (PM10) y del desgaste de neumáticos para todos los vehículos, incluyendo los eléctricos.
Valores límites y vida útil de la batería
Para los coches eléctricos puros, la Euro 7 fija un límite de emisiones procedentes del frenado de 3 mg/km, frente a los 7 mg/km que aplican a gasolina, diésel e híbridos.
Adicionalmente, se exige que la batería de los vehículos eléctricos e híbridos mantenga al menos un 80 % de su capacidad tras 5 años (o 100.000 km) y al menos un 67 % tras 8 años (o 160.000 km).
Consecuencias para fabricantes y compradores
Para la industria automotriz
La imposición de nuevos requisitos técnicos obliga a los fabricantes a invertir en tecnologías de frenado de bajo desgaste, neumáticos con menor abrasión y sistemas de monitorización más exigentes. Estas adaptaciones supondrán un aumento en los costes de producción.
Para el consumidor final
Como resultado de estas mayores exigencias técnicas, los precios de los vehículos eléctricos podrían incrementarse. Además, la percepción de que un vehículo eléctrico es totalmente “emisión cero” a nivel local se matiza. Los usuarios deberán considerar tanto el peso del vehículo como las implicaciones del mantenimiento y del uso de componentes como frenos y neumáticos.
¿Qué debe tener en cuenta quien va a comprar un eléctrico?
- Verificar que el fabricante especifique la adherencia y desgaste de frenos y neumáticos según normativa.
- Optar por modelos con sistemas de recuperación de energía durante la frenada que reduzcan el uso del freno tradicional.
- Considerar el peso del vehículo: entre vehículos eléctricos similares, menor peso implica menor emisión de partículas por abrasión.
- Informarse sobre la política de garantía de la batería y su degradación, dado que la durabilidad es parte de los nuevos criterios.
Impacto medioambiental real
El foco de la Euro 7 ya no está únicamente en el escape. Las partículas generadas por la fricción mecánica —como el polvo de pastillas de freno o partículas de neumáticos— se conservan en el aire y pueden penetrar el sistema respiratorio. Según datos del Institut national des sciences appliquées de Lyon, las pastillas de freno producen anualmente unas 20.000 toneladas de polvo en suspensión en Europa, de las que quedan unas 9.000 toneladas en el aire.
Lo que cambia respecto a normas anteriores
Hasta ahora, las normas de emisiones se centraban casi exclusivamente en gases de escape —CO₂, NOₓ, partículas— y en los motores térmicos. Con la Euro 7 este enfoque se amplía al sistema completo del vehículo. No se trata solo de qué propulsión utiliza, sino de cómo se comporta ese vehículo en su conjunto: masa, materiales, neumáticos, frenos.
Ventajas del nuevo enfoque
Este nuevo marco regula una cadena más amplia de emisiones y busca que todos los vehículos, independientemente de su tecnología de propulsión, contribuyan a una menor contaminación ambiental.
Desafíos por delante
Las incógnitas se centran en cómo se adaptarán los fabricantes europeos ante la competencia internacional, cómo repercutirá el sobrecoste al consumidor final y qué impacto real tendrá la norma en la reducción de partículas “no‑escape”.
En resumen, la Euro 7 marca una evolución normativa significativa: los vehículos eléctricos dejan de considerarse libres de emisiones en todos los sentidos. A partir de 2026 deberán cumplir estándares específicos que podrían traducirse en costes adicionales para fabricantes y compradores. La electromovilidad no deja de ser estratégica, pero se le exige ahora un mayor nivel de transparencia y rendimiento medioambiental global.