«La quimio te quita lo malo que tienes pero también muchas cosas buenas». Los efectos secundarios del tratamiento para destruir las células cancerosas son distintos entre las mujeres más mayores y las más jóvenes. Así lo experimentan Amanda Lyne Sánchez García, de 28 años, y Nerea Úbeda Segura, de 27, dos alicantinas diagnosticadas de cáncer de mama a una edad muy prematura. Una noticia para ambas inesperada en una etapa vital en la que el entorno laboral o de pareja son muy distintos a los de pacientes más adultas, como también es distinta la respuesta del cuerpo.