Mudarse a otro país es una experiencia que viene cargada de emoción, nervios y un montón de cambios. No tiene nada que ver con irse de vacaciones.
Es empezar desde cero en un sitio nuevo, con costumbres distintas, otro idioma y una manera diferente de afrontar el día a día. Aunque uno tenga muchas ganas de empezar una nueva etapa, lo cierto es que
no todo resulta tan sencillo como uno imaginaba.
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