No hay excusas. El
Real Madrid ha vuelto a mostrar su verdadera cara cuando compite contra un rival grande. Esta vez, el escenario fue el Mundial de Clubes, donde el
PSG de
Luis Enrique les pasó por encima con un demoledor 4-0. Una derrota tan clara que ni el discurso habitual de épica blanca puede disimularla.
Seguir leyendo...