Los socios parlamentarios del Gobierno apretaron, pero no ahogaron. La legislatura no terminó ayer a pesar del pleno sobre la corrupción del PSOE, ni tampoco tiene por qué durar más de lo previsto. Las cosas siguen, en realidad, como estaban. El presidente sintió el alivio de salvar una bola de partido y, sobre todo, lo sintió porque hasta septiembre no tendrá que volver a comparecer en el Congreso. En Moncloa querían la imagen de los socios confirmando su apoyo a Pedro Sánchez en mitad de la crisis que le persigue. Que quedara claro que no le iban a dejar caer. Y lo que pasó fue que evitaron escenificar una ruptura inmediata, dándole oxígeno hasta la vuelta del verano. El presidente...
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