El patrimonio de un periodista, te decían en la Facultad, es su firma, pero nadie te aclaraba dónde: y no era en el periódico, sino en el Banco. «¿Es conocida su firma en el Banco?», preguntó el bancario a Wenceslao Fernández Flórez, que quería cobrar su cheque por la colaboración en ABC. «La modestia me impide contestar, señor mío», acertó a decir el periodista. «Digo si es conocida su firma en la casa», aclaró el bancario. «¡Hombre!», replicó el periodista un poco amoscado. «No digamos que soy una celebridad, pero por ahí delante ya hay alguna gente que conoce mi firma. ¡En esta casa, en esta casa! ¡Yo qué sé! Pero ¿no existe aquí nadie que lea el ABC entre...
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