Una de las afirmaciones que me ha metido en más líos a lo largo de mi vida es que las instituciones no están por encima de las personas. Lo sigo creyendo a pies juntillas y no me importa porfiar con quien haga falta por defenderla. A veces las disputas han sido acaloradas. Pondré algunos ejemplos. Soy madridista desde que tengo uso de razón, pero eso no me impide proclamar a los cuatro vientos que Mourinho dinamitó algunos de los principios que eran propios del Madrid de mi época. «No te metas tanto con él –me decían algunos en su momento– porque le haces daño al club y su prestigio está por encima de todo». Un cuerno. Si el club quiere...
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