Carlos Alcaraz llegaba con la confianza por las nubes después de toda esta primavera de dulce que ha cosechado, pero el estreno en Wimbledon lo baja a la tierra. Más bien, un Fabio Fognini que lo obligó a todo y más para solventar este primer partido en la pista en la que ha triunfado los dos últimos cursos. Es un triunfo en el límite del cansancio y la presión, que es el favorito indiscutible por tenis, por números y por aura, pero el italiano, 38 años, le recuerda que un Grand Slam son dos semanas, siete partidos y ninguno será fácil. Y menos este debut, alargado hasta las cuatro horas y media por empeño de uno y por errores del...
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