A los pies de las renovadas Torres de Colón , en uno de los enclaves más onerosos de la capital, una tela de arpillera verde y un viejo andamio suspendido resisten inertes desde hace años en la fachada del palacio de los condes de Egaña: una joya arquitectónica en la parte baja de Génova que albergó el Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC) entre 1956 y 2010. Desde entonces, nadie ha vuelto a ocupar el inmueble, de cuatro plantas y 3.829 metros cuadrados, proyectado por el arquitecto Ricardo Rodrigo a finales del siglo XIX. Tres lustros de abandono que el Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, de quien hoy depende el espacio tras pertenecer durante décadas al...
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