Escribió Gospodínov en 'Las Tempestálidas' que «si das con rastros de otra época, será durante una tarde anodina». Y que «el tiempo no anida en lo extraordinario. Busca un lugar tranquilo y pacífico». En este caso, la memoria se refugiaba en las antiguas instalaciones de la imprenta Ferreira . Sucede que cuando Juan Carlos Cordón llegó a la Guindalera en 1997 para asentar su agencia de prensa y banco de imágenes en el mencionado taller tipográfico, encontró allí el símbolo de la cultura. El copropietario de Cordon Press rememora aquel paisaje que tilda de desolador. El edificio, deshabitado, sólo aguardaba alguna que otra taquilla de vestuario. El resto de mobiliario, destruido. El suelo estaba sembrado de planos, mapas cartográficos, pancartas...
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