El magistrado instructor del Tribunal Supremo del caso de corrupción que protagonizan dirigentes del PSOE ha rechazado la extravagante solicitud formulada por el imputado señor Santos Cerdán, que pretendía que la declaración judicial de dicho investigado fuese retransmitida en directo. Una petición insólita. En efecto, se trata de una postulación inconcebible e inconciliable con nuestro ordenamiento jurídico procesal que establece el carácter reservado de las actuaciones judiciales que rige en la fase de instrucción, ya que con arreglo a la Ley de Enjuiciamiento Criminal las diligencias son reservadas para las partes personadas y no tiene carácter público hasta que se abra el juicio oral. No es dable sostener tan inédita solicitud en la filtración a los medios de comunicación de declaraciones judiciales relativas a otro u otros imputados ya que, como con pleno acierto razona el magistrado del Tribunal Supremo, supondría una seria disfunción que no puede derivar en otra patología procesal vulnerando la ley. José María Torras . Sabadell Bien famoso se hizo el conocido como 'cártel del Peugeot', conformado por Sánchez Pérez-Castejón, Ábalos, García y Cerdán. Con todo lo que se viene sabiendo de sus corruptas actuaciones, presuntamente delictivas, han destrozado el tradicional PSOE convirtiéndolo en el llamado partido sanchista. Alcanzado el poder y para mantenerse en él, propició Sánchez un nuevo 'cártel' integrado por él mismo, Zapatero, Pumpido y Puigdemont, en el que también ha tenido una participación decisiva Cerdán como colaborador del separatismo. El creador y responsable de ambos 'cárteles' ha sido quien era identificado como 'el Uno', que propicia la destrucción del Estado de derecho, el desprestigio de España y un gravísimo daño al presente y futuro del conjunto de españoles. Deberá tener bien presente Sánchez, 'el destructor', que en esta vida todo tiene un principio y un final. Joaquín Mañeru . Zaragoza Paseo por las afueras de la ciudad. Me topo con un gran edificio; contemplo su singular construcción circular: gran escultura lo preside: una bella joven; sus ojos tapados; con una mano sostiene una balanza perfectamente equilibrada y una espada desenvainada en la otra. Reconocí la representación de la Justicia: «juzgar por igual a todo el que infrinja las leyes sin acepción de personas y aplicar el castigo merecido a todos por igual». Mientras la admiro, una figura siniestra, con la toga toda embarrada, seguido de seis muñecos también embarrados se acercan a la figura; mira hacia el no lejano palacio de la Moncloa; siguiendo las normas que de allí reciben, que a su vez les llegan de Bélgica, retiran el paño de la cara, inclinan la balanza y con el paño tapan la espada. Sorprendido por esta alevosía despierto despavorido. Ojalá hubiera sido sólo un sueño. Prisciliano castillo . León