El calor hace populosa la ciudad, aunque en la ciudad sólo vamos a ir quedando cuatro desesperados sin veraneo, más las chicas del relevo de cada famosa presentadora de la tele, que viven todas como al fresco de heladería de los platós. Populoso y estupefaciente. Quiero decir que la ciudad, en general, y Madrid, en particular, bajo el calor canalla, está rebosante de nadie, en atasco sin tráfico, como una ensoñación de la propia ciudad. Parece fácil, o demasiado a mano, este tema del calor , hoy, pero lo es y no lo es, sobre todo, porque el calor es asunto poco literario, un desmayo del compás de la ciudad, un clima de poca noticia, o ninguna. De modo que...
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