Atender mesas y cobrar puede parecer una rutina sencilla desde fuera, pero quienes han trabajado como
camareros saben que
cada jornada es una caja de sorpresas. Desde pedidos imposibles hasta clientes excéntricos, los bares y restaurantes se convierten en escenarios de situaciones tan inesperadas como, en muchas situaciones, un tanto surrealistas.
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