Una inesperada sorpresa de San Valentín ha revolucionado las redes. Un joven preparaba una velada romántica para su pareja y decidió añadir un toque tierno: ató un globo de helio con forma de corazón a uno de sus perros, un galgo. Sin prever las consecuencias, se marchó a la ducha tras dejar lista la cena. Al salir, se encontró con una escena insólita: su perro flotaba pegado al techo, elevado por el globo, mientras el otro can aprovechaba la confusión para zamparse la cena.
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